Desde sus comienzos a finales de la década de los 60 como parte de la Revolución por Jesús, La Familia Internacional se ha convertido en un movimiento misionero a nivel mundial con afiliados en más de 90 países. En la actualidad hay unas 4.500 personas afiliadas en todo el mundo.
La Familia Internacional se compromete a impulsar el desarrollo de una hermandad acogedora, atractiva, innovadora, moderna, que infunda a sus miembros ánimo, ideas y confianza para concretar sus sueños y planes de servicio a Dios. Nuestros valores fundamentales expresan nuestra dedicación a Dios y nuestro deseo de tenerlo a Él en el centro de nuestras vidas.

Los Servicios de LFI son el brazo administrativo de La Familia Internacional. Provee diversos servicios a los misioneros de la Familia, entre ellos la publicación de escritos motivacionales cristianos y otros productos para facilitar las obras y programas para las misiones.
Karen Zerby y Steve Kelly (más conocidos por sus seudónimos, María Fontaine y Peter Amsterdam) son en la actualidad los directores administrativos y espirituales de la Familia Internacional.

In 1995 la Familia Internacional adoptó unos estatutos que condensaban las creencias, derechos y deberes de los miembros de la Familia
Junto con nuestra Profesión de fe, en los Estatutos de LFI se encuentran los principios, objetivos y creencias principales de nuestro movimiento.

LFI agradece la participación de todo tipo de personas. Todo afiliado acepta las creencias que constituyen la doctrina del movimiento y que se enumeran en la Profesión de fe, y participa en la misión de la Familia Internacional según su capacidad y elección. (Estatutos, Capítulo II: Afiliados)
Los afiliados y las comunidades, aunque comparten su fe y objetivos, tienen derecho a la autodeterminación, actuando siempre dentro de los parámetros de los Estatutos de LFI.

El cambio y la renovación son inherentes a la cultura de LFI. Esto ha dotado a sus miembros de varias generaciones de adaptabilidad y habilidades innovadoras en sus muchas y variadas iniciativas. Esta atmósfera creativa cultiva la fraternidad y la camaradería.
Los hogares cooperativos han tenido un papel importante en la historia de LFI desde sus comienzos. Los afiliados tienen la libertad de participar en un centro comunal si así lo desean.

Los hijos son un regalo de Dios, una recompensa. Estimamos que los niños tienen derecho a recibir la mejor atención posible en un ambiente amable en que sus necesidades físicas, educativas, intelectuales, morales y emocionales están ampliamente satisfechas. A los niños se los debe tratar con amor, valorar y educar en un ambiente sano y feliz.
Protección de la infancia:
LFI se ha comprometido a velar por el bienestar de los niños y prepararlos para que tomen medidas para protegerse. (Declaración de protección de la infancia de La Familia Internacional) | Folleto (pdf)

La Familia Internacional cuenta con un amplio repertorio musical. Los afiliados han compuesto miles de canciones originales en una gran variedad de estilos.
En NuBeat encontrarán muchas horas de música gratuita en diferentes idiomas para su MP3. Esperamos que la disfruten.

LFI ha creado una variedad de publicaciones motivacionales en formato impreso, audiovisual y multimedia, en los principales idiomas. Millones de personas de todo el mundo han recibido estas publicaciones de la Familia, adquiriéndolas de nuestros afiliados, en tiendas y en Internet.
Entre las producciones de LFI encontrarán libros devocionales e inspirativos y productos multimedia, tanto para adultos como para niños, que aplican principios espirituales a la vida diaria y enseñan los fundamentos de la fe cristiana y su aplicación en la actualidad.

La Familia Internacional se remonta a 1968 en Huntington Beach, California, donde nuestro fundador, David Brandt Berg (1919-1994) comenzó junto con su familia un ministerio dirigido a la juventud de la contracultura. A finales de 1969, cuando tenían unos 100 afiliados, la prensa los llamó Los niños de Dios. Para 1972 ya había 130 comunidades de miembros plenamente dedicados por todo el mundo. A principios de 1978, Los niños de Dios se reorganizaron y se convirtieron en La Familia.
En sus cuarenta años de historia, el movimiento fue sometido a muchos cambios de estructura y métodos. En 1995, se adoptaron unos estatutos que condensaban las creencias, derechos y deberes de los miembros de la Familia y sus comunidades.
En 2010 LFI adoptó un nuevo modelo organizativo. Un exhaustivo programa de reestructuración resultó en un reinicio del movimiento que permitió mayor diversidad a la vez que mantenía los objetivos misioneros.